En esta página
Una primera solicitud breve, antes de enviar el expediente
La solicitud inicial sirve para saber quién consulta, qué ha ocurrido, qué fecha puede ser urgente y qué resultado busca. No necesitas identificar la acción jurídica: basta una descripción concreta de la situación y una indicación del contrato y los documentos que conservas.
En esta fase comprobamos el encaje, la disponibilidad y los posibles conflictos de intereses. No solicitamos manuales reservados, datos de clientes ni documentación especialmente sensible. El envío de la solicitud no supone por sí solo aceptación del asunto ni interrumpe plazos frente a la otra parte.
Definir qué trabajo necesita realmente el asunto
Un análisis de salida antes de cerrar no tiene el mismo alcance que una contestación a una demanda de royalties, una reclamación por inversión o unas medidas para detener el uso de una marca. Debemos conocer la fase y la documentación antes de proponerte honorarios.
Si el asunto encaja, se remite una propuesta escrita que identifica el objeto, las fases, los honorarios, los impuestos, la forma de pago y las actuaciones excluidas. El trabajo comienza tras la aceptación expresa y la formalización del encargo correspondiente.
Leer el contrato junto con lo que ocurrió de verdad
El estudio relaciona el contrato con sus anexos, la información anterior a la firma y la ejecución efectiva. Reconstruimos las fechas de entrega, formación, incidencias, reclamaciones, pagos y posibles cambios acordados. Una cláusula aislada o un correo separado de su contexto puede dar una imagen incompleta.
El análisis distingue qué hechos están acreditados, cuáles pueden ser discutidos y qué documentación falta. También identifica la posición que previsiblemente puede adoptar la otra parte y los riesgos que no deben ocultarse.
Elegir entre continuidad, negociación, defensa o reclamación
El objetivo puede ser mantener la franquicia con las prestaciones comprometidas, corregir una liquidación, negociar una salida, recuperar cantidades o defenderse. Cuando existe un uso de signos o información que debe cesar, la urgencia puede exigir una actuación distinta de la discusión económica.
Antes de litigar se revisan la cláusula de arbitraje, el órgano competente, los plazos y los requisitos de negociación previa que procedan. La estrategia debe ajustarse a lo que pueda probarse y a una valoración proporcionada de costes y resultados posibles.
Coordinar los profesionales que el caso requiera
El estudio se realiza bajo la dirección jurídica del despacho. Cuando resulta necesario se coordina con procuradores, peritos, economistas u otros profesionales para la adecuada tramitación. La intervención de cada uno y su coste deben quedar definidos; no se presentan como incluidos trabajos que no forman parte del presupuesto.
Una pericial económica puede ser imprescindible para discutir una previsión o cuantificar daños. Una pericial técnica puede serlo para explicar averías o identificar un método de negocio. El encargo al especialista debe responder a una cuestión concreta del litigio.
Atención en toda España y relación a distancia
La atención se presta en toda España. La documentación y las comunicaciones pueden organizarse a distancia, sin perjuicio de las actuaciones presenciales que el caso exija. La propuesta debe aclarar los posibles desplazamientos y las intervenciones territoriales necesarias.
Durante el encargo se informa de las decisiones relevantes y de la documentación necesaria. No se garantizan indemnizaciones, reducción de penalidades ni un resultado judicial. El compromiso consiste en estudiar el asunto con rigor y plantear alternativas fundadas.
Revisión del contenido: . Alcance de la información.